Con Amor, La Ex Chica del Suéter

la ex chica del suéter

Hola, querido Suéter.

Nuestra relación hace rato que está en pausa, casi en coma. Años sin vernos, sin sentirte o que intimemos siquiera. Esto no es más que una despedida, y; primero que nada, te agradezco por ser parte de mi vida.

Puede que no lo recuerdes, pero fuiste mi escudo, mi armadura contra el mundo. Eras como mi capa de invisibilidad… mi pequeña coraza para evitar ser vista. Estábamos juntos siempre, invierno, verano, lluvia, sol… ¡Eras mi atuendo mágico!

Ahora que lo pienso, me pregunto qué me llevó a vivir pegada a ti durante mi infancia y adolescencia.

En el momento, no veía nada malo en el por qué o cuánto estabamos juntos. Solos tu y yo nos quedabamos quietos en una esquina del Patio, en el laboratorio mi manos se escondían en tí, incluso mis lágrimas las recogiste sin reservas. Pero ahora, con retrospectiva, me doy cuenta de que eras la personificación de mi inseguridad, mi miedo y mi autopercepción distorsionada. Con esta carta no quiero lastimarte… Sigue leyendo.

Suéter, tu fuiste el único que el mundo veía.

Pero debajo de tí, habían unas cuantas franelas, blusas y braletts. Capas y capas de ropa. Lo lamento, pero traté de ser sólo tu chica, pero entre nosotros siempre hubo varios. Y si de algo sirve, tu siempre la razón de mi día a día.

Eras tú quien recibía todas las miradas… ¿Siempre sentía frío? Para nada. Desarrollé un pánico a ser vista, a sentir el frío «dedo acusador» de la sociedad sobre mí. Y sí, la atención y las críticas se dirigían a ti, a mi querido suéter. ¡Era un alivio! Lo siento, pero así fue. No era mi intención usarte de esa forma.

¿Por qué me visto así? ¿Por qué siempre estoy con él?

No fué hasta que pasé mis 24 años que empecé a «mostrarme» más abiertamente. Usando solo una blusa – hasta con delicadas transparencias -, solo un mono o jean. Vistiendome como me gusta y construyendo mi estilo. Uno que reflejara lo que soy. Alzando la voz de mi belleza. Esta nueva versión de mí te alejó más y más de mi nueva identidad, ó, tal vez al descubrirme me alejé más y más de tí… Ya qué diablos.

Así que, gracias Suéter, por acompañarme durante tantos años. Hoy soy una mujer segura, lista para comerme el mundo y mostrarme tal como soy: gordita, con estrías, con «cauchitos» y con cicatrices visibles. Hoy Soy… y tú formaste parte de este proceso. Sé que podríamos ser amigos, y vernos de vez en cuando (quizás para cuando sí haga frío), pero hoy desperté pensando en ti y en lo que voy a ser a partir de hoy.

Con amor, la ex chica del Suéter.

PD: No te preocupes, no te voy a tirar. Estoy despidiendome de eso que en algún momento representaste en mí vida. Ya hoy, puedes escribir una historia o relación diferente… y quién sabe, ¡quizás inspires a otra chica a encontrar su propio estilo y que te valore aún más!

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