Alguna vez has escuchado este término un poco despectivo para referirse a los cabellos rizados o afros que suelen tener una gran cantidad de volumen.
Bueno, en Venezuela es común referirse con este término a cualquiera que tenga el cabello bastante rizado…
Y además lo tenga algo voluminoso. Cuando incluso hay tanta gente por ahí que por diversas circunstancias no tiene cabello, nuestra sociedad vive siempre tratando de crearnos complejos que no existen con partes de nuestro cuerpo que no tienen ningún problema.
Te puede interesar: Las Creencias Sociales sobre la Belleza
En mi caso, me sucedía que ya cuando tenía 5 años fue que comenzaron los comentarios sobre mi cabello, y siempre esos comentarios eran sobre que tenía «el pelo malo».
Esa frase se me hizo muy familiar: «No, bueno, es que a ella le tocó el pelo malo». Ese era el calibre de comentarios que escuchaba por allá entre 1999 y los 2000. En algún momento me ocurrió que, entrando en una tienda aquí en mi ciudad llamada «La Casa del Regalo», una pluma se quedó enredada en mi cabello y un señor muy enojado me gritó que con un cabello así debía asegurarme de tenerlo atado.
Más allá de los comentarios del señor, siento que simplemente había tenido un mal día y estaba enojado. Pero fue ahí cuando le pregunté a mi mamá, ya con 8 años, por qué tenía el pelo malo, ese término que escuchaba con tanta frecuencia allí. Su cuento fue que simplemente cuando tenía 3 años me mandaron a cortar el pelo con una peluquera que no estaba de buen humor y esta hizo que el pelo se me pusiera feo; en otras palabras, que esa mujer me había dañado el pelo. Esa era la explicación de mi mamá que, bueno, sin duda no fue la mejor, pero fue lo que se le ocurrió en ese momento…
Te puede interesar: Colores y contrastes personales
Actualmente me da mucha gracia cuando me acuerdo de eso.
Esto era también para explicar por qué yo era la única de la familia con ese tipo de cabello y mi papá y mi hermano tenían el cabello liso y sedoso, incluso mi mamá. Y yo era la única de los 4 que, según una señora molesta, me había dañado el pelo. De verdad es gracioso cuando lo veo así; sin embargo, en su momento eso lo que me hizo fue hacerme sentir mal con mi cabello… solo me habria gustado de que fuera solo un tiempo pero fue mas del que puedo contar. Me sentí fuera de lugar, que tenía un problema que debía atender, cuando mi problema nunca fue mi cabello.
Lo cierto es que creer que tenía el pelo malo hizo que pasara años preguntándome cómo podía arreglarlo, ya que si mi cabello estaba dañado debía existir algún tipo de tratamiento que lo compusiera y lo volviera liso como era «lo natural». Y así pasé 8 largos años alisándome el cabello y discutiendo con mi mamá, que deseaba que yo mantuviera mi cabello rizado a costa de todos los comentarios que recibía. Lo cierto es que siempre que tuve el dinero lo alisé porque para mí era simplemente más cómodo no tener elementos en mi aspecto que llamaran la atención, sumado a que ya tenía el rostro lleno de acné.
Te puede interesar: El Privilegio de ser Bonita
Al final… me di cuenta de que lo único que quería era no recibir comentarios.
Ya ni siquiera deseaba los buenos sino ya no recibir comentarios sobre mi aspecto. Y ahí es donde empecé a preguntarme: ¿Por qué todos deben hablar sobre cómo me veo? ¿Por qué es tan importante? ¿Acaso si no encajas en un estándar de belleza tienes negada la vida? Siempre he sido una persona que se hace muchas preguntas y esa era una pequeña parte de todas las preguntas que me hacía.
Existe incluso una película llamada «Pelo Malo» que vi hace años atrás que retrata de forma un poco más profunda esa necesidad de aceptación cuando estamos en esas etapas más vulnerables de la infancia.
Te puede interesar: Ficha de la pelicula en IMDB
¿Cómo es hoy?
Creo que en pleno 2025, momento en el que escribo este relato, aparentemente tenemos más libertad para lucir el cabello como «queramos». Sin embargo, la realidad no es tan simple como parece. Nuevas tendencias como el «Clean Girl» se están convirtiendo en verdaderas imposiciones sociales; más adelante seguramente te hablaré sobre esto con mayor detalle.
Actualmente puedo decir que he aceptado mi cabello tal cual es y reconozco todas las numerosas posibilidades que tengo para peinarme. Sin embargo, debo admitir que aunque he llegado a aceptar mi cabello, no siempre me gusta, y es algo con lo que he aprendido a convivir.
En ocasiones me he preguntado cómo sería si mi cabello fuera simplemente «normal», pero luego recuerdo que esa supuesta anormalidad de mi cabello es solo un remanente de prejuicios racistas históricos y de la incomodidad que nuestra sociedad ha sentido durante siglos frente a la diferencia.
Puedes verte como quieras: podrás ser considerada la mujer más bella o la más fea según los estándares de turno, pero nadie merece recibir comentarios hirientes sobre una parte de su cuerpo que simplemente es diferente o poco convencional. Defiéndete y alza tu voz.
Te puede interesar: La relación entre Atracción y Autoestima
Que descubrí con el paso del tiempo…
Que mi cabello es un rasgo tan distintivo que incluso hay personas que no pueden reconocerme con el cabello liso u ondulado de lo diferente que supuestamente me veo. He recibido opiniones en las que incluso me dicen que con el cabello rizado me veo más única y con el cabello liso más elegante, pero al final lo único que sé es que esto no debería ser tan importante y que no dejo de ser yo de las dos maneras. Y que puedo decidir cuando me plazca hacerme lo que yo quiera porque es mi cabello y que no es «pelo malo», y ningún cabello lo es, y que tampoco ninguna peluquera me lo dañó cuando era una bebé. Y que el cabello es solo esa parte del cuerpo que cuida tu cabeza del sol y que todos debemos sentirnos agradecidos de tener cabello y quererlo tal cual como es, así como deberíamos querer y apreciar cada parte de nuestro cuerpo.
Te puede interesar: ¿Qué es la Atracción?
Y qué si quieres retocarlo?
No está mal, si quieres ponerte extensiones, pintarlo, ponerte peluca… es tu decisión, y siempre que lo hagas porque tú quieres, nadie tendría que decirte nada si no has pedido su opinión.
¿Y a ti te han dicho que tienes el pelo malo?