Siempre quise tener 30

Siempre quise tener 30

Hoy parece una locura decirlo: casi todas las mujeres que conozco temen llegar a esta edad—y no solo ellas.

Muchos creen que deberíamos tener la vida resuelta antes de los 30.

Como si alguien invisible nos vigilara, midiendo cada logro o fracaso. ¿Y tú? ¿Ya cumpliste todas tus metas? ¿Ya «triunfaste» antes de los 30?

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¿Qué carrera estás corriendo? ¿Quién te está calificando? ¿Quién te castigará si no tienes casa, pareja o hijos antes de los 30?

La verdad que duele es que nosotros mismos nos ponemos esta presión. La sociedad nos cuenta un cuento perfecto: nacemos, estudiamos, hacemos amigos en la adolescencia, vamos a la universidad, nos graduamos, encontramos el amor, tenemos hijos, triunfamos en el trabajo, compramos un perro y… ¡listo! Vida completa.

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Pero al leer esto, ¿no sientes que algo no cuadra? ¿Que suena falso?

Los antiguos chinos creían que solo los demonios caminaban en línea recta. ¿Eres un demonio? ¿Puede alguien normal ser feliz con tantas reglas y presiones? Probablemente no.

Cada persona tiene su propio ritmo y TODO DEPENDE DE CÓMO LO VEAS. Mi forma de vivir no tiene que ser la tuya. Siempre estamos evolucionando o involucionando, pero todo el tiempo estamos cambiando. Si no, la vida no seria la experiencia que es.

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Te cuento mi historia: yo siempre quise tener 30.

Una de mis películas favoritas de niña mostraba a una chica que deseaba tener 30 años para ser libre y popular, y su deseo se cumplía. Aunque no todo salía como esperaba, la libertad que sentía era increíble.

Desde los 13 años, después de ver esa película, me prometí: «Solo quiero ser yo misma a los 30». Y aunque suene raro, con mucho esfuerzo y aceptando verdades difíciles, por fin me siento yo misma a mis 31. Mis 30 son lo que siempre soñé. Pasé mis 20 tratando de agradar a otros, intentando ser lo que querían, creyendo que era fea, que debía vestirme «para mi tipo», que debía alisar mi pelo porque mis rizos eran «feos».

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Creyendo que debía apurarme para ser madre, para graduarme… cuando esos sueños ni siquiera eran míos.

Y si son tuyos más allá de las presiones sociales ve por ellos, pero no dejes que el camino termine dañando tu paz y arrugando tu rostro. También debes reconocer cuando tus sueños quieren matarte, pero no olvides que tus convicciones son las más importantes y eso nadie te lo puede quitar.

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Yo nunca soñé con seguir ese plan perfecto y asi muchos como yo o como tú.

A los cinco años quería ser cantante famosa y rica—un pensamiento raro para una niña. Pero siempre he querido más, siempre he querido ver cosas nuevas. Tengo mucha curiosidad y quiero vivir con energía y alegría. Por eso le doy la bienvenida a mis 30, a mis 40, a mis 50 y a todos los años en que pueda seguir viviendo tan intensamente como ahora, siendo yo misma.

¿Y si tu personalidad está creciendo siempre? Entonces cada año no te acerca al final, sino a una versión más completa y real de ti. Recuerda no fuiste ayer lo que eres hoy. Y no serás mañana, lo que hoy ya eres.

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